Efectos de la presentación y liquidación del impuesto en relación con la aceptación de una herencia


DGT CV 2-7-10
En ausencia de actos de dominio de los que se desprenda claramente la voluntad del actor de hacer suya la herencia, la declaración y autoliquidación del impuesto sucesorio no impide renunciar de forma pura, simple y gratuita a una herencia pendiente de aceptación.

Con ocasión de los fallecimientos del padre y madre, en 2007 y 2008, respectivamente, los llamados a ambas herencias tienen previsto otorgar escritura pública que resuelva ambas herencias en 2010, antes de la prescripción del impuesto sucesorio.
En cuanto a los efectos de la presentación y liquidación del ISD en relación con la aceptación de la herencia, la DGT concluye que la mera presentación de la declaración del ISD con la petición de liquidación y el pago del impuesto sucesorio no implican por sí mismas una aceptación tácita de la herencia. Para que esta pueda entenderse aceptada, se exige que vaya acompañada de otros actos, de dominio, de los que en su conjunto se desprenda claramente la voluntad del actor de hacer suya la herencia.
En los supuestos de renuncia pura, simple y gratuita de la herencia o legado, los beneficiarios de la renuncia deben tributar por la adquisición de la parte repudiada o renunciada aplicando siempre el coeficiente que corresponda a la cuantía de su patrimonio preexistente. Para determinar el parentesco con el causante, se tiene en cuenta el del renunciante o el del que repudia si le corresponde uno superior al que correspondería al beneficiario. En los demás casos de renuncia en favor de persona determinadael impuesto se exige al renunciante, sin perjuicio de lo que deba liquidarse, además, por la cesión o donación de la parte renunciada. Si se repudia o renuncia una herencia o legado una vez prescrito el impuesto, a efectos fiscales se considera como una donación (LISD art.28).
Por otra parte, la renuncia pura, simple y gratuita (renuncia gratuita favor de aquellos herederos a quienes debe acrecer la porción renunciada) se equipara a no aceptación de la herencia, es decir, a repudiación, mientras que en el caso de concurrencia de herederos, pueden unos aceptarla y otros repudiarla (CC art.1000.3 y 1007).
En consecuencia, de no existir esos actos de dominio anteriormente referidos, la declaración y autoliquidación del impuesto sucesorio no impide renunciar de forma pura, simple y gratuita a una herencia pendiente de aceptación. Esa decisión puede adoptarse por todos o parte de los llamados a la misma y los aceptantes, en su caso beneficiarios de las renuncias producidas, tributarán de forma exclusiva en el impuesto por la modalidad de sucesiones, al haberse producido las renuncias antes de la prescripción del mismo.

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