Las empresas que registraron beneficios en 2009 aplicaron un gravamen del 18% en el impuesto sobre sociedades, el nivel más bajo de la historia reciente según los últimos datos publicados por la Agencia Tributaria. El tipo oficial del tributo se sitúa en el 30% y en el 25% para las pymes, sin embargo, las numerosas deducciones que contempla la legislación permite reducir en 12 puntos el gravamen real.
“La reforma del impuesto en 2007 y unos descensos de las deducciones menos pronunciados que los de las bases han provocado una rebaja particularmente intensa del tipo efectivo”, explica en el informa la Agencia Tributaria. En 2007, el Gobierno redujo el tipo general del 35% al 30% en un plazo de dos años. La rebaja no impidió que España se mantenga como el cuarto país de la UE con un gravamen oficial más alto, algo que denuncia repetidamente la patronal. Sin embargo, desde el Ejecutivo, responden que el gravamen real es muy inferior y se sitúa por debajo de la media europea.
España se caracteriza por mantener un impuesto sobre los beneficios empresariales alto que, sin embargo, se reduce notablemente gracias a las elevadas deducciones que existen. Fuentes de Hacienda aseguran que se valora la posibilidad de “limpiar de beneficios fiscales” el impuesto sobre sociedades. Una medida que se encuentra aún en una fase muy inicial. “Que nadie espere cambios para 2011″, aseguran fuentes de Hacienda.
En cualquier caso, el objetivo a medio plazo del Gobierno pasa por elevar la neutralidad del tributo e impedir como sucede ahora que algunas empresas tributen al 30% mientras que otras aplican un gravamen del 10%. En términos generales, las compañías que obtienen más beneficios fiscales son aquellas más internacionalizadas, que suelen coincidir con las de mayor tamaño.
Los últimos datos de la Agencia Tributaria muestran que los grupos consolidados -formados por grandes empresas- aplicaron un tipo efectivo del 17,8% en el primer pago fraccionado de este año, mientras que el gravamen del resto de compañías ascendió al 21,3%. Dicho de otra forma, las grandes compañías aplican, de media, un tipo menor que el resto de empresas.
Más allá del debate sobre la necesidad o no de reformar el tributo, en 2009, la estadística de Hacienda indica que el 69% de las empresas que declararon por Sociedades presentaron beneficios. Aun así, se produjo un drástica caída, superior al 35%. En cualquier caso, el número de compañías que declaran el impuesto cayó en 2008 -último año del que existen datos- por primera vez desde que se inició en 1995 la serie histórica. Pasó de 1.421 a 1.385 empresas. Y un 93% de éstas son pymes no financieras.
Los empresarios que tributan por Sociedades y los que aplican el IRPF suman 4,76 millones, lo que supone otro mínimo histórico. Sólo 32.000 empresas tienen la consideración de gran empresa, es decir, presentan una cifra de negocio que supera los ocho millones de euros. De media, cada compañía que declaró en 2009 por Sociedades pagó 16.350 euros a Hacienda, un 22,3% menos que en 2008 y un 53% menos que en 2007. Ello explica la drástica reducción de los ingresos del Estado por este tributo.
(Cinco Días, 27-07-2010)


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