Investigación de billetes de 500 euros, cruces de información entre la Agencia Tributaria y la Seguridad Social, y nuevos requisitos para el movimiento de cuentas bancarias.
El plan de lucha contra la economía sumergida del Gobierno parece haberse limitado a estos tres puntos, olvidando las operaciones relativas a irregulares –nacionales o extranjeros– que ni manejan esos billetes morados, ni cotizan, ni hacen piruetas en libreta de ahorros. Es decir, ignorando las actuaciones orientadas al control de la economía sumergida, que se han reducido en plena crisis.
Así, según los datos a los que ha tenido acceso EXPANSIÓN, en total, las operaciones ascenderán en 2010 a 690.000 (220.000 visitas a centros de trabajo y 470.000 actuaciones sobre extranjeros). La cifra de este año dista mucho de las inspecciones que lanzaba el Ejecutivo en pleno auge económico –llegaron a 750.000 en 2007, un 8% más–, a pesar de que los tiempos de crisis –España atraviesa hoy la peor recesión de su historia reciente– son naturalmente más proclives a la extensión de la economía en negro.
Pese a esta máxima económica, en 2009 –año récord de una depresión inédita– ya se recortaron las operaciones, y aunque en 2010 se recuperan un poco, siguen aún lejos de las de esos años de expansión, sentenciando que los tiempos de crisis han sido los más suaves de la era Zapatero en lo relativo a la inspección de la economía negra.
Los datos, así, no concuerdan con la realidad oficial. Y menos aún con las expectativas que creó el equipo de Trabajo. El Ejecutivo prometió ‘poner toda la carne en el asador’ en las reformas que ‘no pueden demorarse’. Y ésta es una de ellas, si se tiene en cuenta que la economía sumergida, que supone el 20% del PIB, ha crecido un 0,7% este año, según cálculos como el de Gestha.
El propio Ejecutivo intentó meter mano en este colectivo de boca de Corbacho. El ministro de Trabajo llegó a cifrar entre el 16% y el 20% del PIB el volumen de la economía sumergida en España y admitió que el empleo irregular aumenta en tiempos de crisis. Pero su voz pronto fue acallada por otros miembros del Ejecutivo. Por ejemplo, por la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, quien, tras rechazar que el Gobierno haga este tipo de cálculos, aseguró que la economía sumergida ‘tiene los días contados’. Si es así, aún no ha detallado sus armas, pues no será por la parte de la Inspección laboral.
Las cifras también rompen con lo que había supuesto una bandera de Zapatero.
Así, nada más llegar al Palacio de la Moncloa, el presidente dio un golpe de mano para hacer un cambio de política: las visitas a centros de trabajo para controlar la economía irregular se multiplicaron por siete, al pasar de las 31.000 de 2005 hasta las 230.00 de 2006 ó las 250.000 de 2007, cuando tocaron su cenit para empezar a descender entonces en estos tiempos de recesión.
Pistas de que sube la Economía B
1. Paro. Las estadísticas laborales arrojan uno de los indicios más notables de economía sumergida. Así, si se compara la Encuesta de Población Activa con el registro de afiliados a la Seguridad Social, hay una brecha de más de un millón de trabajadores en negro.
2. Fogasa. La construcción se sitúa en tercer lugar en los sectores en cuanto al gasto en prestaciones del Fogasa, pese a ser la principal causa de destrucción de empleo. Una de dos: o está acabando su ajuste o hay parcelas sumergidas.
3. IVA. Cada vez más expertos señalan que la recaudación por IVA registra una caída desproporcionada respecto a la evolución del consumo. Una posible conclusión son esos trabajos al margen del Fisco, los que se realizan sin factura para evitar pagar el IVA.
4. Pesetas. Desde que empezó la crisis, los españoles han canjeado pesetas de ésas que estaban guardadas en casa por valor de 60 millones de euros. Los analistas no descartan blanqueo de esos fondos, que en muchos casos no estaban declarados.
5. Inspecciones. Fuentes sindicales indican que la Inspección de Trabajo encuentra en algunas visitas a personas que trabajan sin estar dadas de alta en la Seguridad Social. Sin embargo, las actuaciones se relajan en tiempos de crisis.
6. Cheque parado. Los expertos también encuentran en la economía B la explicación para que los parados no se acojan al cheque de 420 euros: es más rentable hacer ‘trabajillos’ que no cotizan. De no ser por esta bolsa ilegal, habría estallado una crisis social.
(Expansión, 20-04-2010)




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