| Y como sus ideas están exentas de tributación, han reflexionado a conciencia cómo exprimir al máximo el poco jugo fiscal que le queda a la vivienda. Mejor aferrarse a los impuestos que a la muerte económica. Amenazas de expropiaciones si no se edifican los solares a tiempo, revisiones al alza de los presupuestos de ejecución de obras para elevar la base imponible de las mismas, nuevas tasas… y, ahora, lo que los expertos califican de “chantaje burocrático y fiscal” en las urbanizaciones.
Los ediles han dado el pistoletazo de salida a una nueva treta recaudatoria. Amenazan con ralentizar los trámites burocráticos urbanísticos de las filiales de bancos y cajas –los que tienen más suelo hoy en día– y, en menor medida, de los promotores, si éstos no aceptan pagar a los ayuntamientos el Impuesto de Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) y la tasa por prestación de servicios urbanísticos en los Planes Parciales y en los proyectos de urbanización derivados de la ejecución de dichos Planes. Prácticas que son del todo ilegales, según ha reiterado el Supremo en varias sentencias. En los años de bonanza los promotores aceptaban sin problemas satisfacer ese impuesto revolucionario a cambio de no romper las buenas relaciones con el consistorio y de no retrasar las obras. Ahora que las cuentas no les salen a los alcaldes, los consistorios están amenazando con poner trabas a quienes no pasen por el aro. Así, avisan a las filiales inmobiliarias de bancos y cajas y a los promotores tradicionales de que les retrasarán los trámites si no aceptan esos tributos. En primer lugar, se les advierte de que “la licencia de primera ocupación puede tardar 8 días o 15 meses en ser concedida”, asegura Lucio Rivas, socio del bufete Urbe Asesores y técnico urbanista. En segundo lugar, los ayuntamientos amenazan “con no recepcionar las obras de la urbanización”, con lo cual “obligan al promotor a crear una entidad urbanística de conservación, que implica que es el empresario el que debe pagar la luz, el mantenimiento de la urbanización, la limpieza viaria o la recogida de basuras hasta que se vendan las casas”, añade Rivas. O, incluso, el edil de turno puede decidir no recepcionar la obra, con lo cual es el empresario el que ha de pagar todo, y no los propietarios. Quiebra Esta práctica burocrático-fiscal amedrentadora se ha generalizado, pero los expertos destacan el alto número de casos en Madrid y en la Comunidad Valenciana. “A los ayuntamientos se les acaban los fondos, el tiempo y los recursos, porque no pueden exprimir más el maná del ladrillo”, asegura Rivas. Y añade: “A los promotores no les interesa llevarse mal con los alcaldes, pero antes de hundirse van a pleito. Ahora son pocos los que ceden a la presión de las corporaciones locales, aunque los pleitos se puedan alargar durante siete u ocho años”. Cada vez hay más ayuntamientos en quiebra técnica –fuentes del PP aseguran que alrededor del 30% del total–, así que muchos recurren a otro trueque para evitar la bancarrota. Exigen al promotor crear una entidad urbanística de conservación a cambio de tramitarle ipso facto la licencia de primera ocupación y de la recepción de las obras de urbanización. Guía para entender esta batalla urbanística municipal ¿Qué demandan los alcaldes más enladrillados? ¿Qué es el Plan Parcial? ¿Qué es el ICIO? ¿Qué dice la Justicia? |
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| (Expansión, 07-09-2010) | ||




#1 by Eugenio Calderón on 07/09/2010 - 13:05
Es un tema muy importante y que va a dar mucho que hablar en el futuro. Los ayuntamientos deben de olvidarse de la promoción urbanística como fuente de ingresos y buscar fondos por otros caminos. Los ingresos municipales derivados de gravar la promoción de viviendas encarecen estas y perjudican por igual al promotor y comprador.